Crítica De:
'Lloro porque no tengo sentimientos', de Bárbara Mingo: diversión en el laberinto
Ensayo
Los artículos de la escritora santanderina pueden leerse como las entradas de un diario, una colección de poemas o tiradas del 'I Ching'
Perfil de Bárbara Mingo
Otros textos de la autora

Los artículos de Bárbara Mingo pueden leerse como las entradas de un diario, una colección de poemas o tiradas del 'I Ching'. Lo demuestra este libro que recoge una selección de sus textos publicados en su mayoría en 'Letras Libres'. El lector encontrará en ... ellos un estilo que oscila entre la intertextualidad erudita de Sebald, la capacidad de extraer jugo de lo cotidiano de Nora Ephron y el sentido lúdico de Ramón Gómez de la Serna.
Autora de un poemario y un libro exquisito sobre el pintor y compositor lituano M. K Čiurlionis, Mingo despliega en estas piezas llenas de encanto su curiosidad por todo: el cine, los viajes, la filosofía, la naturaleza. En sus historias, que protagoniza manteniendo una distancia elegante, los tendederos de ropa cobran vida, los autobuses de línea improvisan sus rutas y un librito de Rilke sobre pintura renacentista se mira en el espejo de un disco de fandangos.
ENSAYO
'Lloro porque no tengo sentimientos'

- Autora Bárbara Mingo
- Editorial La Navaja Suiza
- Año 2024
- Páginas 200
- Precio 18,50 euros
Perspicaz y con tendencia a la dislocación, la autora atrapa algo desapercibido y lo asocia con un elemento inesperado que encadena a otra serie de nuevas sorpresas. Para ella, todo está conectado. El mundo es un acertijo que juega a resolver, pero cuando alcanza algo similar a una respuesta no es raro que llegue acompañada del estruendo cómico de un plato que estalla contra el suelo.
Esa particular mezcla de sabiduría y disparate, mencionada por Daniel Gascón en el prólogo, es constante y gozosa. Gascón dice que el tema de este libro es la atención. La autora pone el foco en el detalle y lo convierte en una aventura llena de hallazgos y humor. Su forma de atender al instante y llenarlo de luz nos hace pensar en el acto de generosidad del que hablaba Simone Weil. También, en la definición que hace la propia Mingo de poema: «el fósil de la delicadeza del poeta al molestarse en atrapar eso y entregárnoslo antes de que se disuelva».
Bárbara Mingo es, además, una gran prosista. Su escritura destaca por el don de la palabra precisa y un manejo de la sintaxis de sonoridad hechizante. Estos artículos emocionan, con gracia y sin gravedad, y brillan con destellos que se parecen al guiño de una sibila que se quita importancia para hacer que sonrías. A menudo, por puro contagio. Mingo transmite genuina alegría de vivir. Tampoco elude la pena, pero la observa con extrañamiento y, a lo sumo, obtiene una lección privada. Por ejemplo: aunque te ignoren en una fiesta, puedes disfrutar llenándote la boca de chicles.
La autora atrapa algo desapercibido y lo asocia con un elemento inesperado
Impulsados por la estupefacción vivaz de la autora, esta colección de artículos reúne un inventario muy personal que incluye citas de filósofos, poemas involuntarios, sesiones en la Filmoteca, letras de Battiato, visitas a iglesias con cuatro estrellas en internet, fotos de desconocidos, sonidos de mujeres juntas abanicándose con furia, amigos pájaros, perros de los que enamorarse… O instrucciones para cuando no se escribe. Una: nadar.
La figura del escritor-nadador más famoso, Kafka, que se asoma a estos textos para regalarle un libro a la autora, serviría también de ejemplo de uno de los temas clave del libro: el dilema entre vivir hacia dentro (el arte) o hacia fuera (la vida). Kafka escogió lo primero. Pero la magia de Mingo ni siquiera te hace elegir; propone, en cambio, mirar mejor: «no hay sólo dos opciones».
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete