PABLO JAUREGUI
En los últimos tiempos, varios estudios han desvelado que los
varones del mundo moderno están produciendo cada vez menos espermatozoides.
Algunos investigadores han sugerido que este preocupante fenómeno
podría deberse a ciertos estrógenos ambientales que están
presentes en los países industrializados. Ahora, un nuevo trabajo
acaba de aportar nuevas pruebas que parecen confirmar esta hipótesis.
En el Nature de hoy, Rex Hess y
sus colegas de la Universidad de Illinois
demuestran que el estrógeno desempeña un papel fundamental
en la producción de espermatozoides.
En ratones transgénicos que carecen de ciertos receptores de
esta hormona, la fabricación de espermatozoides se bloquea y los
animales se quedan infértiles. Por lo tanto, es posible que los
estrógenos ambientales estén relacionados con el descenso
anormal de espermatozoides detectado recientemente.
"Nuestros resultados suponen un nuevo motivo de preocupación,
ante los posibles efectos de los estrógenos ambientales sobre el
sistema reproductivo masculino", advierten estos científicos
en su trabajo.
Generalmente, los estrógenos suelen considerarse hormonas femeninas,
mientras que los andrógenos suelen definirse como hormonas masculinas.
Sin embargo, en realidad, las cosas son mucho más complejas, ya
que ambos sexos producen estos dos tipos de hormonas. Este último
trabajo ha dejado claro que, de hecho, en el organismo masculino, los estrógenos
llevan a cabo tareas biológicas indispensables para el sistema reproductivo.
La nueva investigación demuestra que el estrógeno permite
una producción sana de espermatozoides, al provocar la reabsorción
de ciertos fluidos en una zona de los testículos que se denomina
el epididimo. Es precisamente en esta zona donde los espermatozoides se
almacenan y maduran. El estrógeno se encarga de que el desarrollo
de los espermatozoides se produzca de una forma normal, reabsorbiendo unos
fluidos que se generan en el epididimo. Sin embargo, en los ratones transgénicos
utilizados en el experimento (que carecían de estrógeno),
estos fluidos se acumularon e impidieron el crecimiento normal de los espermatozoides.
El problema es que estos fluidos diluyen ciertas sustancias que necesitan
los espermatozoides para madurar y crecer. Por este motivo, si el estrógeno
no los reabsorbe, los espermatozoides se atrofian y eventualmente los varones
se quedan infértiles.
Los científicos destacan que si, en efecto, el descenso de espermatozoides
detectado se debe a estrógenos ambientales, es fundamental que se
comprenda el papel que desempeñan estas hormonas en el organismo
masculino. En este sentido, el nuevo estudio supone un importante paso
adelante.